
Otra posición, que toma al ser humano como referencia y no al capital, el marxismo, no ha logrado asentarse de la manera adecuada, ya sea por incapacidad de gestión, pugna por el poder frente al otro bloque, o porque no se han llegado a aplicar sus postulados.
El poder aunque se considere connatural al ser humano, ya que como animal grupal tiende a una jerarquización y liderazgo natural, no tiene sentido aplicado en un ámbito de colaboración en el que cada individuo ofrece sus habilidades recibiendo recíprocamente el saber del colectivo.
Repasando la historia, me da la impresión de que el poder, como arma contra los iguales, se gesta dentro de una ideología determinada. Evidentemente generalizar es difícil y más teniendo en cuenta como ha fraguado este tipo de poder.
Las castas que se autodenominaron portadoras de un saber superior que nos llevaría a una organización óptima fueron las primeras que se encastillaron, crearon un ejército y establecieron un reglamento al margen del existente. A aquél pedazo de tierra lo llamaron zona libre, nacían las ciudades como expresión física de un poder injusto.
No dudo de las diferentes pugnas por el poder en época del agro pre urbano, pero había algo (la tierra) que unía a todos estos grupos humanos, algo en común más allá de la imposición de dogmas para el beneficio de unos pocos.
La cultura del agro, la agricultura, era una forma de gestión y organización, dependiente si se quiere del poder de los fenómenos, pero articulaba al ser humano en torno a una base común.
Cuando más nos hemos adentrado en las luchas de poder, ha sido en el momento que hemos empezado a experimentar e intentar buscar puntos en común elaborados por la razón (Dios, patria, rey), al margen de nuestra pertenencia a la tierra, teorías fabricadas a lo largo de la historia. La tierra por supuesto ha sido una constante en la lucha de colectivos humanos, pero se tiende a una vinculación a ella más intelectual que orgánica.
Lo que vengo a decir con esta reflexión y espero que me ayudéis a comprender esto mejor, es, si la raza humana es capaz de encontrar formas de gestión justas, dónde está el punto común que nos haga dirigirnos, aunque cada cultura bajo su idiosincrasia, hacia esa gestión justa, ¿ha habido cosas útiles que nos hemos dejado por el camino olvidadas? Estoy de acuerdo con que la constante división de la raza ha sido por clases sociales, pero también me doy cuenta de que las ciudades son el elemento de segregación más potente construido por el hombre.
Es un tema complejo para tratarlo en pocas líneas, pero puede ser interesante reflexionar hacia donde hemos de dirigir los pasos.








