Volviendo a la Constitución, es bien sabido que ésta es es fruto del consenso entre fuerzas políticas muy dispares, por lo que es normal que sea un texto bastante ambiguo en sus planteamientos. Contiene a la vez elementos progresistas y conservadores en los tres ejes que definen los grandes aspectos políticos de una sociedad: izquierda-derecha (mayor o menor intervención de la economía y redistribución de la riqueza), centro-periferia (centralización o descentralización del poder territorial) y aconfesionalidad-confesionalidad del Estado.
En cuanto al valor de la igualdad (como un valor esencialmente reivindicado por la izquierda) la Constitución es muy elegante, planteando en el artículo 14 la igualdad entendida en sentido formal y en el artículo 9.2 la igualdad en sentido material.
Art. 14 CE: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiero otra circunstancia personal o social.Art. 9.2 CE: Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
Gracias a este artículo es que el Gobierno del PSOE ha podido sacar adelante todas las medidas de "discriminación positiva" que tratan de igualar efectivamente al hombre con la mujer, incluso estableciendo penas superiores para un hombre respecto a una mujer por los mismo hechos delictivos.
Sin embargo, parece que este esfuerzo brilla por su ausencia cuando se trata de la equiparación de las distintas clases sociales en su participación en la vida política, económica, cultural y social.




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